LAGOS VENOSOS

Son lesiones vasculares blandas, compresibles y de color azul oscuro a violáceo, que se encuentran habitualmente en superficies expuestas al sol, sobre el labio inferior, el rostro y las orejas.

Estas lesiones se pueden tratar con láser, obteniéndose resultados excelentes.

SÍNTOMAS

Los lagos venosos no generan síntomas, y a pesar de ser lesiones vasculares rara vez sangran.

Su implicancia es solamente estética.

¿CÓMO SE TRATAN?

Al ser una patología benigna no es estrictamente necesario tratarlos. De todas formas el tratamiento es sencillo por lo que aconsejamos siempre intentar eliminarlos. El tratamiento de elección es el láser.

En el Instituto Argentino de Flebología contamos con las herramientas para tratarlos.

Utilizando un láser Cutera Xeo de Neodinium-YAG de 1064 nm es posible erradicarlos en una única sesión, en pocos minutos, con resultados excelentes.

¿CÓMO SE DISTINGUEN?

El diagnóstico es habitualmente clínico, es decir, no se necesita realizar pruebas de imagen o biopsia cutánea. Algunas de las características más típicas de los lagos venosos las enumeramos a continuación:

• Son de color azulado-grisáceo.
• El tamaño no suele exceder los 5 milímetros.
• Al aplicar presión con el dedo “se vacían”, desapareciendo parcialmente.
• Se localizan en zonas donde se ha recibido mucho sol a lo largo de la vida.
• La mucosa del labio inferior es la localización más típica.
• No duelen.
• A pesar de ser lesiones vasculares es excepcional que sangren.
• No desaparecen de forma espontánea a lo largo del tiempo.

SOBRE EL TRATAMIENTO

• El tratamiento en sí dura tan solo unos minutos y se realiza en consulta, en régimen ambulatorio.

• No es necesario aplicar anestesia ya que es un tratamiento que ocasiona únicamente pequeñas molestias. Se puede notar una ligera “descarga” tras la aplicación de cada impacto, que cede en unos segundos.

• No es necesario interrumpir ninguna medicación ni tampoco es preciso realizar previamente análisis de sangre.

• Tras el tratamiento se puede quedar la zona con un cambio de coloración. Raramente se puede producir una pequeña costra; en caso de producirse se cura en una semana aproximadamente. La mucosa cicatriza muy bien por lo que no se ven cicatrices tras el tratamiento.

• En la mayoría de los casos basta aplicar una sesión. Si tras un mes el lago venoso persistiera podría aplicarse un segundo tratamiento